Día lunes. Día, en el que comienza la semana. Una semana que se convierte, en otra semana mas. Y es, por que vos seguís igual. Seguir intentando romper cadenas ya rotas, no es trabajo fácil.
La vida nos es nada fácil. Y eso no es ningún descubrimiento, por que todos sabemos que es así. El problema es que ya de por sí no es fácil, imagínense si padeces de algún problema, de algo que te aflige, que te desmoraliza. ¿Como poder superar una etapa así? Terapia es la única respuesta, y nose si del todo factible.
¿Que hacer cuando la ciudad se vuelve un campo de batalla?¿A donde ir?¿A donde huir? las tantas preguntas que nos hacemos. Cada lugar al que recurrís, se convierte en tristeza. Cada lugar que te hace recordar a aquella persona, en lágrimas. Y así vivís sumidos en malestar. Un malestar que te acompaña a donde vayas, a donde estés. Por que esta situado en tu interior, en tu ser.
Aparender de los errores, cuesta caro. Por que cometes errores cuando te encontras vulnerable, sensible y solo. Soles cometer los mismos actos imprudentes, inconscientes, que solo te llevan a sentirte mas mal. Crees que es la manera de sentirte mejor, o la única que tomas como posibilidad, por que ya no sabes que hacer. Y al final, te das cuenta que te equivocaste, y sabías que lo ibas a hacer. Que fallaste a tu juramento, y a quienes se lo hiciste. Por que dijiste que no volverías a caer en un circulo de infelicidad, de riesgo y desolación. Hablamos de "voluntad", la única vía de superar las dificultades que nos atañan. Pero...¿Donde encontrarla? cuando has hecho un esfuerzo ENORME por encontrarla en vos mismo. ¿Algún bioquímico que la elabore en ampollas inyectables? Sería un gran descubrimiento.
Pero tarde o temprano entendes. Entendes que lo que no mata,fortalece. Que aprender de tus errores, es crecer como persona. Para saber que encontrar la solución, es posible si te lo propones. Por que la solución no es huir. Es afrontar, dar batalla, para encontrarla. Y entender, que es una cuestión de tiempo. Por que a eso vinimos a la vida, a sufrir para encontrar nuestro lugar, a aprender. Para saber que después de una caída, nuestra estabilidad será mucho mejor. Que al ver una tormenta sobre nuestras cabezas, saber que luego sale el sol. Que con cada golpe, mas fuerte nos haremos. Y así saber y sentirnos orgulloso después de afrontarla, que somos guerreros de una gran batalla: la de encontrar nuevamente la felicidad.
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