
Había una vez una chica que no paraba de soñar con su "Príncipe azul". Cada noche, en sus sueños, imaginaba a ese morocho de ojos verdes que venia a buscarla de diferentes maneras. Primero que venia, y la buscaba en su trabajo gritando a toda voz, su amor por ella. Otra, que caminando por las calles, se lo cruzaba en una intersección para luego terminar en un café. Pero siempre que pasaba, o esperaba en esos lugares, nunca lo encontraba. Soñaba, y recorría los lugares donde se encontraban. Pero nunca se volvían realidad. Así, lentamente, comenzó a creer que nunca pasaría.
Una noche enojada, decidió dejar de pensar en aquel chico creado por su imaginación. Se convenció que eran deslices de su mente, y delirios que la llevarían al borde de la locura. Y por primera vez, en muchas noches, dejo de pensar él.
Al otro día, como todas las mañanas aunque sin la ilución, se levanto de su cama corriendo directamente al baño. Sabia que si no estaba lista en minutos, llegaría tarde al buffete de abogados que recientemente la había contratado. Se lavo los dientes rápidamente, acomodando su cabello y salto directo al closet. Agarro su traje negro de todos los días y salio corriendo a la parada de Bus. En la espera, un auto a toda velocidad pasa por a la lado de un charco de agua empapando la de pies a cabeza, frenando luego, a metros de ella:
-¡¡Sos un imbécil!!, me mojaste toda, y tengo que ir a trabajar...
-¡¡Uy!!¡¡ Discúlpame!!, no vi el charco, y estaba apurado por llegar a mi nuevo trabajo. Viste la presión de...estoy muy avergonzado. En el auto tengo paño para que te seques, ya te los acerco...si me esperas...
-Deja, deja. Se me seca solo...
-Nose como recompensarte...estoy tan avergonzado.
-No hay problema. No tengo tiempo para esto. Me tengo que ir.
Rápidamente, se dio media vuelta engravecida. Sus mejillas pasaron de una tonalidad suave, a un rojo fuego. El odio la había absorbido por completo al mirar la hora, y saber que llegaba veinte minutos tarde. Nunca había llegado tarde a un trabajo, y menos a días de entrar. Le tomó segundos parar un taxi, en la esquina donde estaba el estúpido que la había mojado. Llegó, y al hacerlo, no lo podía creer. El auto que la había mojado, estaba aparcado sobre el frente del edificio.
Subio con el corazón que le latía mas y mas fuerte. Y al momento de entrar, le dejo de latir, de la sorpresa que se llevo:
-Le damos la Bienvenida a Mauricio, que se suma a partir de hoy a nuestro Staff...
¡¡El estúpido que la había mojado era parte de su trabajo!!. Automáticamente, cruzaron miradas, y él no tardo en acercarse:
-Guaooo (risas) esto es ¡¡ increíble!!, ¿Trabajamos en el mismo lugar?
-Eso parece...
-Te pido nuevamente disculpas. Y ahora que vamos a hacer compañeros, espero que me perdones...
No sabia que pensar. Pero si, no podía obviar su belleza la cual no pudo apreciar en su primer encuentro por la ira que tenia.
-Disculpas aceptadas.
-Me da alegría saberlo. Igual, para recompensarte, me gustaría invitarte un café después del trabajo...¿Aceptas?
No podía resistirse...
-Dale, por que no.
Se juntaron luego del trabajo, en un café ubicado no muy lejos del estudio. Charlaron, y rieron de lo acontecido y de las vuelta de la vida. Así estuvieron por mas de cuatro meses hasta que un día, en el trabajo, Mauricio entro a los gritos para acercarse a ella y decirle:
-Sofía, te amo...sos el amor de mi vida. ¿Te querés casar conmigo?
Hace rato ya que dejé de pensar en príncipes azules. Aunque... uno nunca sabe. Las vueltas de la vida son así, uno puede encontrar el amor en cualquier parte (incluso, al lado de un charco de agua).
ResponderEliminarpresión es con S...
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