martes, 29 de septiembre de 2009

La Cruel verdad

A continuación les relatare la historia de la mujer mas bella que conozco. No solo físicamente, si no espiritualmente. Hermosa y Audaz, mide un metro ochenta, y es una morocha exuberante de unos ojos oscuros y una sonrisa que te dejan sin respiración. Siempre ha sido una mina que a cualquier lugar que va, se roba las miradas de todo público asistido. Y mas aun, de miradas con deseos sin fin nunca cumplidos. Cualquier hombre moriría por tener una mujer así, de pasos marcados y movimiento sensuales, pero el problema es que ella no moría por ninguno, por que solo en su cabeza se encontraba "el", con un secreto mortal y un rasgo imposible de borrar: Su homosexualidad.
Persona mas sufrida que ella en el amor no conozco. Ha pasado por todo tipo de relaciones: Desde un "ex" con un embarazo en puerta, hasta decepciones amorosas de las mas cabronas. Pero esta, no tiene comparación de dolor alguno.
Llevaban 5 meses de noviazgo. Y por supuesto, fui el conector para que se conocieran, ya que que ella es mi mejor amiga, y el ... bueno, el es el. Una pereja fresca y hermosa, de esas que suspiras al verlas reírse, al verlas besarse. Cuando el la miraba, se veía el amor que sentía, en sus abrazos, en sus besos...pero en lo mas profundo de sus ojos siempre se divisaba un dolor que lo opacaba, que lo mataba poco a poco. Una mentira que un día se tranformaría en verdad. Ella, sin embargo, no sospechaba nada. Si bien habían cortado por lo sano, siempre pensó que fue por un amor desvanecido lentamente entre los dos. Pero la verdad de esta historia, la iba a descubrir un día, donde su corazón dejaría de latir rápidamente por aquella "cruel verdad". Y la recuerdo patente:
Era Verano en la ciudad. De una tarde hermosa, con un sol que brillaba en lo mas alto de la plaza donde nos encontrábamos. Y por supuesto, el con su saliente del momento (Queda aclarado que de sexo masculino). Transcurrida la tarde, recibo una llamada imprevista. Y la persona que menos quería que fuera, era: Ella.
Trate de impedir que viniera, por que sabia que no era el momento, era muy reciente el corte y la herida no cicatrizaba todavía. Pero no pude, y antes de decirle la advertencia, había cortado la llamada. No tardo mas de una hora en llegar. Saludo a todos los precentes, y a el un beso apagado. Algo en su cara me decía que lo sospechaba, instinto de mujer. Sin embargo, no fue hasta mas tarde que la duras palabras de el llegaron a sus oídos, y dispararon sin contención alguna. Argumento que no era de ahora, que lo sentía de hace bastante. Pero que nunca se dio cuenta, hasta estar con ella, que amo con locura. Pero ella, lamentablemente, fue la que se quedo con el amargo sabor y el corazón entre sus manos, sintiéndose como la "ratita" de laboratorio con la cual se experimento y luego mato sin compasión.

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