Luego de chocar, mi vida viro en grados no reconocidos. Tras aquella experiencia, uno logra meditar, analizar, ciertas actitudes que uno no logra hacer hasta que le suceden. Y es por que entramos en la verborragia de la noche. De la ciudad, que no se detiene ni un segundo. En el que ingerir alcohol es la solución, sin premeditar las consecuencias que trae. Y lo mal, que nos podemos(y podemos)hacer.
Antes de salir de casa, son pocos los que meditan sobre los peligros que la ciudad dispone. De robos, asesinatos, hasta choques o simples situaciones peligrosas. Uno solo piensa en divertirse, olvidarse del día difícil, sin evaluar los peligros o los excesos. Y es allí donde comienzan los problemas, de la irresponsabilidad de uno mismo, así mismo, o al exterior. Por que nos decimos "A mi no me va a pasar eso", hasta que nos sucede. Y es una verdad, que las experiencias no se transmiten. Se viven. Por que el aprendizaje es eso.
El objetivo de este nota, es compartir una realidad de la Ciudad. En la que a altas horas de la noche, se convierte en una jungla. En la que las reglas, muchas veces no son reciprocas,o son impuestas por uno mismo. Y allí esta el error, donde se cometen las diferentes imprudencias. Nadie dice no tomar, no salir. Pero si, tomar recaudos antes de abandonar tu casa. Por que afuera, somos empujado a una suerte que no siempre es buena. Y tenes el poder para evadir ciertas situaciones, con un poco de conciencia. Saber que atrás tuyo, hay seres queridos. Que te esperan, y te cuidan. No seas inconsciente, obtuso y ególatra. Solo sé consciente.
Genial, muy bueno el mensaje :)
ResponderEliminar