jueves, 11 de noviembre de 2010

Por las calles de la desolación


Miércoles por la noche. Aturdido, caminaba por las calles del dolor. Si, si. Esas calles donde solo ves tristeza, desesperación, intranquilidad y desolación total. Y no es que fuese día domingo, solo fue, que me tope con ella.

Muchas noches son agradables. Conoces gente, reís, sociabilizas, intercambias opiónes constructiva con otros y te llevas un lindo recuerdo al sueño. Pero todo esa gracia puede culminar en un instante, cuando chocas con los ojos de la envidia. Ese ente cruel, que disfruta y se regocija con la tristeza o pesar ajeno. Y para llegar mas lejos, desear algo ajeno, algo propio de otra persona ( o que comparte, en este caso, otra persona). Tóxica, con un alto contenido de falta ética. Cruel por dentro y por fuera, disfrazada con piel de cordero por fuera, escondiendo el lobo insaciable por dentro. Así es la envidia, y su gente. Seres capaces de destruirte con solo una mirada. De hacerte sentir mísero esclavo de tus actos, de tus deseos mas íntimos. Y así fue que todo ocurrió en un micro segundo, sobre aquella esquina en Rivadavia y San Martín…

viernes, 5 de noviembre de 2010

Bares


00.00. Sentados sobre aquellos sillones de cuero blancos, charlaban un grupo de amigos. Compartían sus enfáticas experiencias de infidelidad y de lo difícil que es encontrar hoy en día el verdadero amor. 1.30 de la mañana, y las personas a nuestro alrededor no dejaban de reír. Historias de diversas clases, se cruzaban con anécdotas de lo mas ocurrente. "Sobre la calle, un carrusel de autos en busca de un lugar para estacionar. Y en mi corazón, alguien que por el motivo que fuese, quedase varado allí por siempre…"

Noche tras noche, individuos de diferentes sectores de la provincia transitan la famosa calle Arístides y Villanueva en busca de diversión, despeje o para los solteros (Hands Up)conocer a alguien. Se sientan sobre los bares mas concurridos, tomando una actitud egocéntrica para así tratar de atraer atención al entorno. Aunque realmente no se sientan así. Observan de manera sutil, tomando sus copas con la mano, y miran a su alrededor en busca de una señal que posibilite acercamiento. Muchos lo consiguen, otros no. Pero ese es el objetivo ¿No? Lograr la conexión mas inesperada.


Otra noche mas...