Duele acceptar el hecho de que un gran amor se termino. Como también, romper una relación que fue construida por muchos años. Desde los inicios de la era, el amor ha sido el factor de debilidad para el ser humano.
Según algunos autores, el amor se considera normalmente un sentimiento profundo e inefable de preocupación cariñosa por otra persona, animal o cosa. El problema es que malinterpretamos tal concepto hasta llegar a olvidarnos de nuestras necesidades, confundiendo el amor con sacrificio.
Muchas personas han sido víctimas de maltratos por su parejas, y por ese amor que los alberga omiten tales hechos. Gritos, golpes, son las peculiares formas de maltrato de un ser que les aseguro que por tales actos, no los ama. ¿ Y que es lo primero que hacemos ante ellos? justificar los.
"Me pego por que estaba irritado, no se dio cuenta...", "Me grita por que es su forma de expresarse", "No me quiso dejar en ridículo por que si, yo le conteste primero..." son algunas de las justificaciones que solemos expresar por estos irracionales los cual denomino : Maltratadores de guantes blancos".
Los maltratadores de guante blanco son los más eficaces, tanto para maltratar como para borrar las huellas del delito. Hacen que la víctima se sienta culpable del maltrato recibido o responsable de las dificultades en la relación. Sus amenazas, chantajes emocionales, promesas y manipulaciones no suelen traspasan los muros entre los cuales se desarrolla el maltrato, ni dejan huellas o testigos de sus actos. Saben lo que pueden decir en la intimidad y controlan de forma fría lo que escriben en un correo electrónico o dicen en una conversación telefónica o con testigos.
Es muy complicado para la víctima que alguien se de cuenta de este tipo de estrategias hasta que ya es demasiado tarde, afortunadamente acaban cayendo con mascara incluida pero el daño emocional que dejan a sus espaldas es dificil de curar.
Se llaman de guante blanco, porque por su nivel cultural por su forma de comportarse en el exterior no dan la impresión de poder ser capaces de realizar estos maltratos.al contrario.
Pero ya lo dice un refrán: "el hábito no hace el monje, y las apariencias engañan."
A partir de lo dicho, valoremonos un poco ( y me incluyo), por que el que bien te quiere, no te hará llorar...